La imagen de Juan Belmonte, fotografiado por Gombau en 1920, no se expuso hasta 1989 en Salamanca. © Gombau

Venancio Gombau fue el primer fotógrafo salmantino que se ocupó de retratar los toros en el campo, y no sólo a los astados en su hábitat natural, en las fincas charras, sino también a los toreros, escritores, políticos y gentes con renombre que en aquel tiempo constituían las fuerzas vivas de Salamanca.

La temporada de 1920 siempre será tristemente recordada por la tragedia de Talavera de la Reina. Marcó, sin duda alguna, un antes y un después en la fiesta de los toros. El destino quiso que tres días antes José y Juan torearan juntos en Valencia, acompañados por Varelito, que dos años después perdería trágicamente la vida en Sevilla. Será la antepenúltima corrida de José: después vendrá la hostil del 15 de mayo en Madrid y la trágica de Talavera.

La fotografía de este artículo fue tomada precisamente en 1920. Se publicó en el libro Salamanca en las fotografías de Venancio Gombau, de Enrique de Sena, que nos brinda un comentario sobre el torero de Triana: “Realizada en el estudio de la calle Prior, Juan Belmonte con los ojos expresivos y tristes, la huella que desde su niñez le acompañó… Había venido en febrero de 1920 a Salamanca, invitado por Argimiro Pérez-Tabernero. Y en la finca de Padierno, como en otras placitas de ganaderos que le invitaron, el diestro se había placeado en el toreo escueto de los tentaderos. El 27 de febrero se encontraba también en Padierno Manuel Granero, después de probar varias vacas y algún semental. Cuando todo el mundo se retiraba  Belmonte insistió en simular la suerte de matar con una banderilla. La vaca de sangre y de casta Saltillo le empitonó por el muslo y le clavó seis centímetros de una de las astas…”.

Más allá de la figura de Juan Belmonte u otros toreros del momento, Venancio Gombau no deja nunca de usar su cámara como un documentalista. Su ojo es inquieto por definición y así se suceden series como las de la iglesia de San Marcos de su ciudad natal, donde son protagonistas las iglesias y los palacios ya en decadencia.

Iglesia de San Marcos de Salamanca.  © Gombau

Pero sigamos con la peripecia de Juan Belmonte en el campo charro. En pleno invierno sufre Belmonte una cornada en un simple tentadero. Debe recuperarse. Le espera la Feria de Abril de Sevilla, en la que se anuncia el cuatro de abril con toros de González Nandín y acompañado en los carteles por José, su hermano Manolo Belmonte, Chicuelo y Sánchez Mejías. Le seguían otras tres tardes más, donde alterna con el desgraciado Varelito y otra vez Chicuelo. Pero destaca en el ciclo el mano a mano con José el día 29 con astados de Gamero Cívico, donde Gallito cortó un apéndice.

Venancio Gombau nació en Cabanillas de la Sierra, Madrid, y sus vivencias en Salamanca empiezan en los primeros años de su vida cuando una de sus hermanas se casa con José Oliván, autor de la primera fotografía que está registrada de la ciudad salmantina. Al frente del estudio familiar estará Gombau hasta 1904, fecha en el que se establece en la calle Prior número 18 y en el que permanecerá hasta su muerte en agosto de 1929.

 

Un joven Chicuelo, de luces. © Gombau

Fernando Martínez
Editor de FM Revista de Cultura
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