Serie completa y de gran calidad de la primera emisión de sellos de correo submarino de la historia de la Filatelia. © Filatelia Monge

El 12 de agosto de 1938 partió de Barcelona rumbo a Mahón llevando dos sacas que contenían 100 tarjetas postales y 300 certificados el submarino de la Armada republicana C-4. Había nacido el primer correo submarino del que se tiene noticia en la historia. También se embarcaron unas 1.100 cartas de correspondencia normal, figurando en todos los sobres el matasellos con el cuño Correo Submarino 11/agosto/1938. Barcelona, así como dos días después otro cuño con el texto Correo Submarino 13/agosto/1938. Mahón, aunque el viaje de regreso fue efectuado el 17 de agosto.

A esas alturas de la Guerra Civil, en el verano de 1938, el gobierno republicano necesitaba divisas y uno de los mejores métodos conocidos hasta la fecha era la venta de material filatélico, además de levantar la moral de la población y lograr una acción propagandística de favorable impacto en Menorca, ya que era la única isla del archipiélago que permanecía en el bando republicano. La isla, nunca mejor dicho, se encontraba aislada a causa del bloqueo de los buques y aviones nacionales, que impedían la llegada de toda clase de suministros.

El viaje del primer correo submarino del mundo se realizó navegando en superficie, sin que se registrara contratiempo alguno durante la singladura. Sin embargo, en el viaje de vuelta y para poder zafarse del acoso de los aviones sublevados con base en Palma de Mallorca, tuvo que navegar casi siempre en inmersión, una auténtica aventura con la única finalidad de llevar correo postal de una localidad a otra.

Pero se sabe que durante la Gran Guerra, Alemania, sometida a bloqueo por parte de la marina inglesa, construyó dos submarinos con capacidad de cargar 600 toneladas, para transportar los suministros que se adquirían en Estados Unidos. Uno de ellos fue el Deutschlandque viajó el 14 de junio de 1916 arribando al puerto de Baltimore en Estados Unidos el 8 de julio, donde cargó níquel y caucho. En este submarino se envió correspondencia, la que iba sin franqueo ni marcas especiales. Al llegar a Estados Unidos se introducía en otro sobre y se franqueaba con sellos norteamericanos, cursándose por correo normal.

No puede darse por válido un correo así, pues debe llevar sus propias marcas. Todo apunta, por tanto, a que nuestro país se ha llevado el honor de ser el primero que instauró el correo submarino, aunque no se ha vuelto a utilizar ese medio. Por cierto el C-4 se hundió con toda su tripulación el 27 de junio de 1947 en unas maniobras tras chocar con el destructor Lepanto. Entonces pertenecía ya a la Armada española de Franco. Ni se les ocurra comprar alguna carta de aquel viaje (si es que no es falsa), se precio es desorbitante.

Fernando Martínez
Editor de FM Revista de Cultura
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