Tres valores de la serie de retratos de Isabel II al cumplirse los sesenta años de su coronación en 2013. © Norvic Philatelics

¿Qué son sesenta y cuatro años? Apenas un suspiro en la larga historia de la monarquía británica, por cierto, la más glamurosa del planeta. Nada de reyes con caras de jubiletas y de dudosa ascendencia real. Así pensará Isabel II mientras sostiene un horrendo sombrero a juego con el vestido plisado. Y es que le tocó ser reina de rebote, pues su tío fue un imprudente, le pasó el marrón (coronado) a su padre, un tartamudo que se quedó en Buckingham mientras los alemanes bombardeaban Londres, todo un gesto.

Pero así es la vida de los reyes, meras casualidades históricas, como ese cuñado nuestro que nos hace unas chapuzas y es tan pesado. Cuando estaba Isabel en Kenia alojada en un hotel sobre un árbol (sic) subió princesa y bajó reina, cuando se le comunicó la muerte de su padre por culpa de un cáncer de pulmón. Entonces la coronaron —ceremonia retransmitida por televisión, la primera de su clase—, crió a sus hijos, inauguró exposiciones, pabellones hospitalarios, presidió jurados caninos y estaciones de metro, en definitiva, envejeció… casi como una mujer más, pero con una de las fortunas más voluminosas del planeta.

Ya antes había ceñido la corona la reina Victoria durante casi sesenta y cuatro años, seguro que celebraremos sus sesenta y cinco años de reinado, y muchos más. Pobre príncipe Carlos, con esa cara que nos muestra en los actos públicos, es decir, sonrisa ladeada. Entonces habrá desfiles, saludará la familia desde el balcón y no sé si tendré el nivel suficiente de inglés para ponerme en primera fila, ondear la Union Jack y decir unas palabras que no sean: “¡Congratulations, your Majesty!”.

Todavía es jefa de Estado de Nueva Zelanda, por ejemplo, así que tiene cosas que hacer al cabo del año o, si no va ella, puede mandar a sus nietos, que los tiene a miles. El Imperio ya no es lo que era, pero esa mujer nació cuando las dos terceras partes del planeta estaban bajo el cetro de los Windsor. Los tiempos pasan, pero la monarquía (británica, of course) continúa en el mismo sitio. Go Britain!

Fernando Martínez
Editor de FM Revista de Cultura
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