Varias piezas de la primera serie conmemorativa de SM El Rey Felipe VI en bloques de cuatro. © Todocolección

Tienen ahora motivos sobrados para iniciar una colección de sellos —sé que no son buenos tiempos para estas actividades tan improductivas— con la reciente proclamación de Felipe VI como rey de España. Porque las manías de los coleccionistas son así, empiezan un buen día y no acaban nunca, créanme. ¿Qué tal un día histórico en el que un nuevo monarca inicia un reinado? Algunos comienzan a juntar sellos con el de Isabel II, otros con el de Juan Carlos I o la fecha del nacimiento de tu hijo o de tu divorcio, por ejemplo. 

Cualquier fecha es buena. Desde que se inventó el sello de correos, los primeros motivos fueron escudos representativos del Estado o testas coronadas, pues a mediados del siglo XIX abundaban en Europa; así que se fue promulgando una ley no escrita por la que no se mostraban en los sellos conmemorativos personas vivas, a excepción de los monarcas y papas, por aquello de que están al servicio de un país y son el símbolo de la unidad y bla, bla, bla…

Pero los sellos de correos hay que cancelarlos cuando se usan en un sobre, esto es, matasellarlos para saber que se han usado. ¿Hay alguien por ahí que todavía manda cartas? Y esta pequeña operación se realiza con una marca de tinta, hoy mecánica, por supuesto. En la Rusia de los zares ese simple trámite burocrático fue todo un anatema, pues con facilidad se degollaba la cabeza del zar y, la verdad, era una ofensa para aquellos aristócratas. Así que se cambió el motivo por el escudo de los Romanov, el que le gusta tanto ahora a Vladímir Putin. Problema solucionado.

Ahora, en nuestro viejo país, estamos ante una nueva etapa histórica, por lo que cabe preguntarse cómo va a ser el diseño de los nuevos sellos en las décadas siguientes. Los conmemorativos, los que muestran escenas de aniversarios, monumentos y personajes, seguirán su curso habitual cada año, pero las series básicas, donde aparecen las tarifas oficiales en los faciales, mostrarán al nuevo rey en diversos diseños y posturas. Hasta el momento tan sólo conocemos una hoja bloque de la proclamación —discreta y sin estridencias, como siempre— y dos series básicas bastante discreta. Tenemos mucho que aprender del correo de Su Majestad.

Nueva monarquía, nuevos tiempos. El mismo día 19 de junio de 2014, cuando Felipe VI juraba sobre la Constitución de 1978 en el Congreso de los Diputados, en las ventanillas de Correos la vida seguía igual, es decir, no se puso a la venta la serie postal que recogiera tan destacado suceso histórico sino un 12 de octubre, casi cuatro meses después. Serán causas de la modernez que nos ha tocado vivir. En las cartas ordinarias continuaba el rostro de Juan Carlos I, que por eso es todavía el rey de España emérito (ya van dos). Una pena, me parece que no son buenos tiempos para coleccionar sellos de correos.

 

Serie conmemorativa de la coronación de Juan Carlos I.  © Filatelia Vitoria

Fernando Martínez
Editor de FM Revista de Cultura
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