En el universo explorado hasta ahora ya se han encontrado la evidencia empírica de un planeta con dos soles. © EA Star Wars Games

Lo sospechaba desde que leía con quince años a Julio Verne o coleccionaba mis primeras figuras de Luke Skywalker, pero ahora se ha hecho realidad: la ciencia ficción es más cierta que la ciencia convencional. Crecí en un planeta de dos soles, donde las puestas de sol dejan en ridículo a las de Tarifa y las cantinas, en las que toman bebidas hidrogenadas la escoria más escoria de todo el borde exterior —llámase también la galaxia más alejada del centro galáctico— viven al margen de la ley del Imperio Galáctico.

Ahora sonrío y se me escapa un breve y orgulloso: «Lo sabía…».  Resulta que Kepler 16b —más literario es Tatooine— es el primer planeta que gira alrededor de dos soles, por lo que las leyes que rigen el cosmos se han tambaleado. Este planeta, de una escala próxima a la Tierra, está a unos doscientos millones de años luz, lo que a escala humana quiere decir que un astronauta tendría que salir de viaje en enero de 1800 y llegaría un 31 de diciembre de 2000, eso sí, una velocidad constante de doscientos mil kilómetros por segundo durante todo el trayecto. Imagínense el Jet Lag.

El Kepler 16b completa una orbita alrededor de sus dos estrellas cada 229 días, mientras que sus dos soles, uno rojo pequeño y un gran sol de color anaranjado, comparten una orbita mutua entre ellos que se completa cada 41 días. No reúne condiciones de habitabilidad, ni falta que hace, con que viva en nuestra imaginación, es decir, en los cómics y en las pelis de George Lucas es suficiente. El resto es solo ciencia.

Tatooine, el de la ficción, se llama así por la región tunecina donde se filmó la saga galáctica: Tataouine. Es un planeta desértico; la única forma de hallar agua es extrayéndola de la humedad de la atmósfera. Posee dos soles, Tatoo I y Tatoo II, que crean una atmósfera muy calurosa. No tiene un gobierno establecido, siendo un banquete para bandidos, traficantes y cazarrecompensas.

Muchos son los puertos espaciales cubren sus desérticas dunas. Los más importantes son Mos Eisley y Mos Espa, donde la escoria de la galaxia se reúne a negociar o a disfrutar de un buen trago. La cantina de Mos Eisley es un sitio muy particular, donde se decía que estaban los mejores pilotos espaciales. Ahí podemos brindar por la salud de Tatooine y la de su gemelo, el real Kepler 16b. Salud.

Fernando Martínez
Editor de FM Revista de Cultura
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